Contenidojulio/agosto 2008:
Sobre La Viña |
Vol. 12 No. 7
AA no es una terapia de grupoLlevo más de quince años asistiendo a reuniones de A.A., pero en los últimos años salí de varias con un mal sabor en la boca. ¿Por qué me sentía tan incómodo? ¿Qué había sucedido? Me di cuenta de cuál era el motivo en una popular reunión que se celebraba al mediodía a la que me habían recomendado que asistiera. Una mujer comenzó a hablar de su madre y del daño que le había causado. Mientras lloraba, maldecíamos a su madre y le echábamos la culpa de todas sus desgracias. No se habló para nada de la sobriedad. La palabra gratitud ni se mencionó. No se hizo referencia alguna a los pasos. Además, se marchó de la reunión antes de que terminara. Sentí deseos de detenerla y de aconsejarle que volviera y escuchara. Era posible que así diera con la respuesta a sus problemas. En ese mismo momento, me di cuenta con una claridad meridiana de que eso era una terapia de grupo y no una reunión de A.A. Acababa de asistir a lo que me atrevo a calicarde sutil sabotaje... Esta persona era una de las muchas que equivocadamente utilizan las reuniones para desahogarse y vomitar todos sus sentimientos y resentimientos con el pretexto de "participar" en la misma. No es mi intención minimizar el dolor de nadie. Nací en el seno de una familia alcohólica en la que los malos tratos eran el pan nuestro de cada día; soy veterano de la guerra del Vietnam; sufrí un divorcio y otras pérdidas muy traumáticas. Recurrí a la terapia en varias ocasiones y me ha resultado muy útil. Sin embargo, no confundo la terapia con los doce pasos de A.A., y me siento incómodo cuando veo que cada vez es más frecuente que haya gente que concibe las reuniones de A.A. como una terapia gratuita para "estar en contacto con sus sentimientos". Mi objetivo fundamental al asistir a una reunión es aprender a aplicar mejor la filosofía de los pasos de A.A. a los problemas que nos plantea la vida cotidiana. Este intrusismo consistente en utilizar las reuniones como terapia hace que éstas pierdan de vista la esencia del programa de A.A. A los principios fundamentales de la recuperación, la honradez, el no estar cerrado a nuevas ideas y los deseos de recuperarse, los sustituyen la obsesión consigo mismo, el deseo de llamar la atención y el de ponerse en contacto con los sentimientos. En vez de practicar la gratitud y la aceptación, muchos se dedican a echar la culpa a los demás con el pretexto de que están comunicando sus sentimientos. El Libro Grande afirma: "La aceptación es hoy la solución de todos mis problemas". Ese principio tan sencillo,la aceptación, es lo que descuidamos cuando permitimos que las reuniones se transformen en una terapia de grupo. He oído a miembros que llevan un año en los aledaños del programa no parar de darle vueltas a un problema y echarle la culpa de sus desdichas al mismo. Echan la culpa de todo lo que no anda bien en sus vidas a sus ex-cónyuges, a sus horribles padres, al gobierno o a sus jefes o patrones. Necesitamos dedicar menos tiempo a quejarnos de nuestros problemas y más a centrarnos en las soluciones. Las soluciones están en la aplicación de los pasos. "La aceptación es hoy la solución de todos mis problemas." Mientras que nos dediquemos a echar la culpa a los demás, no podremos trabajar los doce pasos, y si no trabajamos los doce pasos continuaremos utilizando las reuniones como terapia. Continuaremos diluyendo el propósito de este programa que es transmitir nuestra experiencia, fortaleza y esperanza. Trabajemos los pasos y dejemos de lado la terapia. Esto es lo que de verdad nos ayuda. Craig R., Carnation, Washington |
